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Las pelirrojas nunca se marchitan, de Julián Ibáñez

Las pelirrojas nunca se marchitan, de Julián Ibáñez

Anda en plena forma Julián Ibáñez (Santander, 1940), el maestro indiscutible del pulp español, a sus 82 años y nos regala una nueva aventura de uno de sus personajes emblemáticos, el buscavidas Bellón, en esa nueva entrega que es Las pelirrojas nunca se marchitan que se suma a…

El sastre de la mafia, Graham Moore

El sastre de la mafia, Graham Moore

Se publicita la primera película de Graham Moore como teatro filmado u obra de cámara cuando es un simple cluedo, ese juego detectivesco y de misterio inventado en 1948 por Anthony Pratt que se parece mucho a las novelas de la dama del crimen Agatha Christie. Personajes estereotipados…

La conferencia, de Matti Geschonneck

La conferencia, de Matti Geschonneck

Parecería una reunión de un consejo de administración de cualquier empresa sino fuera por algunos símbolos que llevan en las bocamangas y pecheras los intervinientes. Se habla de gestión del producto, de optimización de recursos, tiempos, logística del transporte, ratios de producción (destrucción)… La economía manda, y la eficiencia…

La forma de las almas grises, de María Victoria Embid

La forma de las almas grises, de María Victoria Embid

No es nueva en el arte de narrar esta escritora madrileña licenciada en Psicopedagogía por la Universidad Complutense…

El club del tigre blanco, de Dolors Fernández

El club del tigre blanco, de Dolors Fernández

Andamos huérfanos de literatura rompedora e iconoclasta en unos tiempos en los que todo el mundo tiene la…

El hombre del norte, de Robert Eggers

El hombre del norte, de Robert Eggers

Que el medioevo era una época terrible con muchas más sombras que luces ya lo advirtió el provocador…

Tokyo Vice, de Jake Adelstein

Tokyo Vice, de Jake Adelstein

Hay quien dice que periodismo y creación literaria pueden ir de la mano. Si nos circunscribimos al género…

El hombre tranquilo

El hombre tranquilo

Querido Javier, por esa comida que no pudo ser en Bilbao, porque yo no llegué a tiempo y…