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¡Feliz Año del Tigre!

Por Mariano Velasco Escudero , 3 febrero, 2022

Millones de personas en el mundo,entre ellos chinos y taiwaneses, celebran la fiesta del Año Nuevo Lunar, que marca el comienzo de la primavera

¡Qué león ni qué león! Si hay un verdadero rey de la selva, ese es el tigre. Así al menos se le considera en la cultura china, según la cual este 1 de febrero ha dado comienzo el Año del Tigre, el animal que determina el destino y el carácter – se supone – de las personas nacidas bajo tal signo si nos atenemos al calendario lunar que allí se sigue. Una festividad que estos días se celebra por todo lo alto en lugares como China o Taiwán, y también cada vez más en grandes ciudades de aquí, como Madrid y Barcelona.

Justo me parece aclarar que uno no es que crea demasiado en la cosa de los horóscopos. De ahí el “se supone”. Si apenas le presto atención al occidental, que determina que soy cáncer (¡no habría otro signo!) lo mismo habría de ser para el oriental, en el que en cambio puedo presumir de ser dragón (¡ahí sí que me salgo!).

No sé por qué, pero nos pasa con este tipo de creencias que tendemos a despreciar las cercanas y nos dejamos fascinar en cambio por las más exóticas cuando, puestos a exigir, todas tratan asuntos que se escapan por igual a nuestra razón. Pero bueno, aceptemos tigre como animal de compañía y entremos en el juego porque, qué narices, se crea o no se crea, el asunto tiene su encanto.

Convendría también explicar para quien no conozca la cultura oriental y las costumbres de la celebración del Año Nuevo Lunar que, a diferencia del occidental, basado en constelaciones y dividido por meses, el horóscopo chino toma como referencia 12 animales por periodos de un año: la rata, el buey, el tigre, el conejo, el dragón, la serpiente, el caballo, la cabra, el mono, el gallo, el perro y el cerdo. Se supone (otra vez) que el carácter de cada animal marca la personalidad de las personas nacidas en cada año, y se dice que los nacidos bajo el signo del tigre son independientes, de fuerte carácter y muy capaces de superar las dificultades gracias a su tenacidad.

Con algún pequeño desajuste debido a la diferencia entre el calendario oriental y el occidental, son tigres las personas nacidas en los años 1914, 1926, 1938, 1950, 1962, 1974, 1986, 1998, 2010 y 2022.

Al entrar en materia, se me vienen a la cabeza otras cuestiones que en ocasiones se alejan también del raciocinio, pero que asimismo resultan de innegable belleza y encanto, como son aquellas que tienen que ver con el lenguaje, y de manera especial con ese gran desconocido que es el idioma mandarín. Desconocido para nosotros los occidentales, claro, porque lo hablan más de mil millones de personas en el mundo. En el ámbito lingüístico, en el que uno está convencido que hay magia, misterio y fantasía por doquier lo mires por donde lo mires, pocas cosas hay tan sugerentes y llenas de encanto y misterio como los caracteres chinos y los juegos lingüísticos a los que tan bien se presta el idioma mandarín.

A propósito, leí recientemente una historia acerca de la antigua costumbre en Taiwán de pintar en las frentes de los niños el carácter chino “wang”, que además de significar precisamente “rey”, se asemeja en su trazo al dibujo que las rayas conforman en la cabeza del tigre:

Junto con el dragón, que ya es lo más de lo más, el tigre es para la cultura china un animal de los más respetados y admirados por su ferocidad, elegancia, majestuosidad, inteligencia, belleza y astucia. Y es fácil encontrar a ambos representados sobre el símbolo del yin y el yang, así como en numerosos motivos del arte oriental en todas sus facetas.

Y es que lo de la pareja tigre/dragón da su juego en la cultura china. Tanto es así que allá por el año 2000 el director de cine taiwanés Ang Lee, mucho antes incluso de cederle el protagonismo principal a un impresionante tigraco de Bengala en “La vida de Pi”, aposto ya por incluir a la susodicha pareja en el título de la que fue su primera incursión en Hollywood, aquella bellísima y sorprendente “Tigre y Dragón”, con la que este singular cineasta obtuvo el Oscar a la mejor película extranjera y de paso nos enseñó que las pelis de artes marciales podían ser también poéticas y rebosantes de emoción. “Tigre agazapado, dragón escondido” era el título original de esta película, con lo que el director de títulos tan aclamados después como “Brokeback Mountain” o “Sentido y sensibilidad” nos demostraba ya su capacidad para expresar ese sentimiento tan oriental de saber contener las emociones, agazapadas como hace el tigre antes de saltar sobre su presa, o escondidas, como suele estarlo el dragón.

Ya digo que después el propio Ang Lee insistiría en su admiración por el animal que nos ocupa en la oscarizada “La vida de Pi”, aquella maravillosa historia de supervivencia a bordo de una barca que narraba la feroz lucha entre un muchacho y un tigre de Bengala (Charly Parker se llamaba la fiera), que ríete tú de los supervivientes de los concursos televisivos de Telecinco.

Volviendo a los juegos lingüísticos de los caracteres chinos y a las costumbres de la celebración del Año Nuevo Lunar, cabe detenerse en detalles como que los mensajes escritos en papeles rojos que se colocan en las puertas de las casas durante estos días, que contienen caracteres que significan “buena suerte”, “riqueza” o longevidad”, se cuelgan al revés. Se hace así porque la pronunciación de “al revés” en chino es “tao”, que también significa “llegada”. ¡Que ya está aquí la primavera!, que es lo que en realidad anuncia esta festividad.

La gastronomía, uno de los valores más apreciados de la cultura oriental no es ajena a todo este festival de emociones y sentidos, y en los días de Año Nuevo se nos antoja como un divertido juego de sonidos, significados y apariencias. Uno de los platos más populares de la “nochevieja” china es el pescado, que en chino se pronuncia “yu”, que significa también abundancia. Los comensales deberían hacer un esfuerzo por contener su voraz apetito y procurar que sobre algo de pescado para el día siguiente, porque eso significará que la riqueza y la abundancia pasarán también de un año para otro. Otro plato típico son las empanadillas del norte de China, que tienen forma de lingotes de oro, lo cual significa que traerán fortuna a quienes las coman.

Con todo, lo más importante de esta fiesta tan celebrada en China y en Taiwán, donde es considerada como la festividad más importante del año, es su marcado carácter familiar, algo que la hace muy similar a nuestras Navidades y nuestra Nochevieja. Los niños incluso tienen también allí su momento de gloria cuando reciben los “hong pao”, sobres rojos que contienen dinero de buena suerte. Aunque con ello se pierda, eso también es verdad, la magia de nuestra Noche de Reyes.

Y al final todos, familiares, amigos y no tan amigos, sean tigres, dragones, ratas, monos, conejos o lo que toque en suerte, se buscan los unos a los otros para desearse “kung-hsi fa-tsai”: ¡felicitaciones y prosperidad!

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