Rufián tiene miedo
Por José Luis Muñoz , 19 febrero, 2026

Y yo también. Y todo demócrata con dos dedos de frente. Y todo progresista con un poco de sentido común. El acto convocado en Madrid al alimón por Emilio Delgado y Gabriel Rufián, los dos a título personal, para agitar a la izquierda y que esta, de una vez por todas, vaya unida en un frente común a las próximas elecciones, ha suscitado tanto interés en las bases como repudio en las cúpulas de los partidos a los que apelaban.
El miedo de Rufián, que ya viene expresándolo desde hace meses en cada una de sus intervenciones parlamentarias, está más que fundamentado. Un posible gobierno PPVOX, que se perfila para un futuro si las izquierdas van desunidas, va a acabar con las libertades democráticas de este país, va a ilegalizar a un sinfín de formaciones políticas, eliminar la libertad de expresión y encarcelar a los disidentes si el modelo, y eso parece ser así, es el Estados Unidos de Donald Trump. La ICE patrullará las calles de nuestras ciudades persiguiendo emigrantes y disidentes.
Los malditos personalismos de la izquierda conducen al país al desastre. Es incomprensible que en una misma provincia se presenten diferentes fuerzas de izquierda que, por su segmentación, no obtienen un solo escaño, a las que lo único que les separa no es su programa, muy similar, sino su liderazgo. El maldito ego de dirigentes narcisistas va a propiciar la venida del fascismo y solo los ciegos y sordos, los irresponsables, no perciben la gravedad del momento. Es urgente crear un frente unido de izquierdas en donde estén, también, las fuerzas soberanistas catalanas, gallegas y vascas, que posibilitará frenar en el parlamento al frente de derechas que está perfectamente perfilado y va en bloque: PPVOX o VOXPP si la ultraderecha que fagocita a la derechita cobarde la sorpassa. Dejar pasar esta oportunidad de aglutinar a todas las fuerzas progresistas en una única candidatura será un error político e histórico del que los dirigentes que ponen la zancadilla no podrán arrepentirse porque seguramente estarán entre barrotes en ese nuevo régimen que se avecina y siente nostalgia de la dictadura franquista.
ERC ya ha salido al ataque desautorizando a su dirigente en Madrid. Euskal Herria Bildu, que obtiene muy buenos resultados en el País Vasco, no parece nada motivada para diluir sus siglas en ese hipotético frente. En el acto de Madrid hubo notables ausencias: ni Enrique Santiago, ni Yolanda Diaz, ni Ione Belarra, ni Irene Montero ni Pablo Iglesias estuvieron. El exlíder de Podemos y exvicepresidente de España ya ha despachado con una frivolidad absoluta la iniciativa de Delgado y Rufián como jaula de grillos, lo que hace que cunda el pesimismo extremo ante lo que se avecina. Si las izquierdas a la izquierda del PSOE, que, en buena parte, han marcado el programa progresista de Pedro Sánchez, no consiguen presentarse unidos a las próximas elecciones generales la mayoría de sus votantes se va a inclinar por meter en la urna la papeleta del partido del histórico Pablo Iglesias.
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