El jodido loco
Por José Luis Muñoz , 3 junio, 2026
Parece que el inquilino de la Casa Blanca se ha dado cuenta, aunque tarde, de la amistad tóxica con Benjamín Netanyahu que lo ha engañado y metido en un callejón del que no puede salir en el conflicto con Irán y, sobre todo, en las consecuencias económicas que tiene, también para él, el cierre del estrecho de Ormuz que no se resuelve a pesar de ir diciendo que está a la vuelta de la esquina. No es que Donald Trump, como Pablo de Tarsos, se halla caído del caballo, sino que empieza a ver con claridad que su socio israelita va por su cuenta y lo está perjudicando. No es que Donald Trump se haya arrepentido de haber asesinado a toda la cúpula de Irán mientras negociaba con ella, sino que está viendo que ir de la mano de Israel como un perrito faldero le está suponiendo un descenso abrupto en su popularidad y que ni lo suyos perdonan lo que está haciendo últimamente, y las elecciones a medio plazo de noviembre penden sobre su nuca y posiblemente lo descabellen.
Donald Trump, elefante en una cacharrería, es un tipo bronco y de prontos. El último berrinche que ha tenido con Bibi, ese asesino en serie buscado por tribunales internacionales y que medio mundo desea verlo entre rejas a perpetuidad, es a costa de lo que sigue haciendo por su cuenta en el Líbano y pone en peligro las muy complicadas negociaciones que Estados Unidos tiene con Irán para no salir como claros perdedores de ese conflicto en el que no saben cómo se han metido. La llamada que se ha filtrado y que hizo ayer desde la Casa Blanca a Tel Aviv marca un antes y un después de esa relación idílica que ambos mandatarios mantenían y hace prever el fin de ese romance. «¡Qué coño estás haciendo! ¡Estás jodidamente loco! ¡Estarías en la cárcel si no fuera por mí! ¡Te estoy salvando el culo! ¡Todos odian a Israel por ti!». Si alguna virtud tiene Donald Trump es de la claridad y la ausencia de diplomacia. Tal cómo se dirigió a Netanyahu, podríamos colegir que si lo tuviera delante lo tumbaría de un puñetazo. El exabrupto ha sido bien recibido, a pesar de quien lo ha dicho. En los clanes mafiosos suele suceder que uno acaba liquidando a otro. Trump parece haberse cansado de ser el perrito faldero de Netanyahu y marca territorio.
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