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No quería y de repente, quise ¿equivocación o acierto?

Por Lourdes Redondo , 11 junio, 2014

Error, palabra que en la filosofía pertenecería a actitudes totalmente valorativas y que para mí, está siendo un concepto con el que la última temporada me estoy llevando demasiado bien. Pero ¿Qué es un error y cuando sabemos si es un error o es un acierto? Llevaba tiempo sin escribir, pero a decir verdad, últimamente la inspiración me está viniendo de experiencias que si me cuentan hace unos años me hubiera reído y no me hubiera creído. Ya aburre un poco la historia de Madrid me está cambiando… creo que Madrid, mi lugar de residencia desde hace ya prácticamente un año, ya me ha cambiado de sobra y, me ha hecho vivir y ser partícipe de experiencias que recordaré toda la vida y que están formando la persona que soy hoy día.

Esta ciudad, dura como pocas, es un reto para sacar nuestro verdadero yo a diario y que el superyó o el ello de Freud se queden en un segundo plano totalmente. Es increíble vivir experiencias como ganar la champions o la abdicación del rey desde la capital de España, pero sobre todo es sorprendente cómo las alteraciones en la rutina o un cambio de residencia pueden hacernos modificar totalmente la percepción formada años atrás sobre muchas cosas, y darles la vuelta y ver que todo lo que sentíamos que era un mundo, deja de serlo y que cobran importancia factores que hace simplemente dos años no hubieran tenido ningún tipo de cambio de actitud en nuestras conductas.

Es interesante, inquietante e incluso aventurero ir en el metro y fijarte una a una en la cantidad de historias que pasan ante nuestros ojos. Desde la mujer de casa con sus bolsas de la compra, al señor que va vestido con sus ropas raídas y agachado mientras sus nietos corretean por el vagón. A día de hoy soy consciente de que he conseguido encontrar una motivación diaria inexplicable en esas historias que me da Madrid, para ir construyendo una de la que el día de mañana sentirme orgullosa, teniendo cada día unos sueños, objetivos, metas, y por supuesto muchísimos errores.

El ver e imaginar historias simplemente mirando a los ojos de alguien hace que me sienta orgullosa de estar un día más viva, de poder aprender, de apreciar hasta el ínfimo detalle que nos da el mundo de hacernos a nosotros mismos y sobre todo, de la posibilidad diaria de cometer errores para posteriormente ser conscientes de las lecciones que éstos conllevan.

Y ¿Quién no comenzó con grandes meteduras de pata? El que no tiene sueños no tiene éxito. Quien no está poniendo de su parte para cumplirlos bien sea crear una empresa o llevar a cabo un proyecto, sea cual sea se está dejando llevar por sus miedos y por las excusas que se dice en el espejo para no arriesgarse. Los errores los seguiremos cometiendo tengamos los años que tengamos, y cuantas más lecciones aprendamos en menos tiempo, menos errores y más aciertos cometeremos.

 

sabiduría-pasado

 

Tener nuestros propios criterios, una personalidad formada y reflexionar día a día dejando morir al pasado y naciendo nuevamente con los aprendizajes adquiridos nos ayuda a ser mejores personas. La vida es eso, aprender y no cesar en esta enseñanza nunca. Hay que ser humildes para admitir los errores, inteligentes para aprender de ellos y maduros para corregirlos. Considero, que decidir nuestro camino día a día es una gran aventura y no me la pienso perder. Os aseguro que la decisión será mucho más objetiva si tenemos buenas intenciones con nosotros mismos y le deseamos lo mejor a los demás. Ante todo, siempre que nos rijamos por el corazón, nunca podrá haber mejor decisión que la que salga de ahí. Le dedico este artículo a una persona muy especial que he tenido el placer de conocer un poco más en esta última temporada, te deseo lo mejor en la vida, no deduzco que sabrás quién eres doy por hecho que lo harás, ¡sonríe!

Y de lo que no dudo es de la siguiente afirmación: sin errores no hay lecciones.

O como dice mi hermano “el fracaso enseña lo que el éxito oculta”


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