Puede que no hayan reparado en ello, o que lo consideren normal. La anormalidad repetida continuamente se convierte en normalidad. Dos hechos luctuosos y terribles acaparan estos días los informativos antes de que el mundo eche la persiana de agosto y nos vayamos todos de vacaciones, los que puedan hacerlo. Uno, el brutal atentado contra el vuelo de Malaysia Airlines que fue derribado mientras sobrevolaba Ucrania por un misil lanzado, según todas las informaciones, por los secesionistas prorrusos alzados en armas contra el nuevo poder establecido en Kiev. Otro, la brutal represión del ejército israelí que responde masacrando a diestro y siniestro a la población de Gaza por el secuestro y salvaje asesinato de tres ciudadanos israelíes por parte de palestinos. ¿No tiene usted la sensación de que la carne palestina se cotiza muy a la baja con respecto a la holandesa y de otras nacionalidades que iba en ese aparato derribado?
Atendamos a la semántica. El premio nobel de la paz Barack Obama se declara horrorizado por el atentado de la Malaysia Airlines que ha costado la vida a 298 personas al mismo tiempo que muestra honda preocupación por la masacre de palestinos por parte del ejército israelí. ¿No se preguntan que quizá debiera sentirse también horrorizado por los cerca de 600 muertos, y siguen creciendo, buen porcentaje de ellos niños, que la feroz maquinaria de castigo de Israel está causando en Gaza? Pues no. Hay distintas varas de medir. La norma es que los palestinos mueran a puñados, en proporción de 600 a 25 (las bajas oficiales del Tzahal), y lo anormal es que los desafortunados occidentales hayan sido abatidos por un misil lanzando por los descerebrados y criminales prorrusos de Ucrania.
Barack Obama amenaza a Rusia con fuertes sanciones y con el aislamiento internacional por la sospecha de que pueda estar detrás de ese terrible atentado. ¿Amenaza con fuertes sanciones y con el aislamiento internacional a Israel por masacrar a la población Palestina día sí y día también? No. Sigue hondamente preocupado y sugiere a Netanyahu el uso proporcionado de la fuerza. 600 muertos, y creciendo, parece que es un uso proporcionado de la fuerza. 600 muertos para equilibrar la balanza de 3 asesinados.
Seguramente usted, y yo, de vivir en la franja de Gaza y ver a nuestros vecinos desmembrados y las casas arrasadas optaríamos por la inmolación como harán los palestinos en cuanto puedan respirar. ¿Se imaginan lo que es nacer y vivir en semejante infierno y a merced del capricho y la ira de su vecino que le invade cuando le place? ¿Se imaginan a los gazaríes escuchando que el premio nobel de la paz está preocupado, y no indignado, mientras sus vecinos vuelan por los aires?
Lo que han hecho los prorrusos con ese avión cargado de civiles que sobrevolaba Ucrania es un crimen de lesa humanidad y la comunidad internacional lo condena. ¿Por qué calla, entonces, por la masacre diaria que se produce en la franja de Gaza invadida por el ejército de Israel? ¿No sienten un poco de asco por pertenecer a esa puta comunidad internacional que tiene dos varas de medir? ¿Es que los niños holandeses asesinados por los prorrusos ucranianos son más niños que los palestinos? ¿No se acuerdan los descendientes de los supervivientes del Holocausto que con esa misma y terrible regla de tres las bestias nazis los exterminaban? ¿Han olvidado que los guardianes de Auschwitz cogían por las piernas a sus niños y los estrellaban contra los muros y luego acariciaban las cabezas de sus hijos arios con las manos tintas de sangre? ¿No se dan cuenta de que entonces eran ellos, los judíos, los palestinos?
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José Luis Muñoz (Salamanca, 1951) es escritor. Durante muchos años ha colaborado en los diarios El Sol, El Observador, El Independiente y El Periódico con artículos de opinión, así como en las revistas Playboy, Penthouse, Interviu, GQ, Traveler, Viajes National Geographique, etc. Tiene en su haber algunos de los premios literarios de novela más prestigiosos del panorama literario español como son el Tigre Juan, Azorín, La Sonrisa Vertical, Café Gijón, Carmen Martín Gaite, Ignacio Aldecoa y Camilo José Cela y ha publicado más de medio centenar de libros entre novelas y compilaciones de relatos. "Barcelona negra", "Pubis de vello rojo", "La pérdida del Paraíso", "El mal absoluto", "La caraqueña del Maní", "Llueve sobre La Habana", "Marea de sangre", "La Frontera Sur", "Patpong Road", "La invasión de los fotofóbicos", "La doble vida", "El secreto del náufrago", "Ciudad en llamas", "Te arrastrarás sobre tu vientre", "Marero", "Ascenso y caída de Humberto da Silva", "El hijo del diablo", "Cazadores en la nieve", "El sabor de su piel", "Mala hierba", "El rastro del lobo", "La manzana helada", "El viaje infinito", "El centro del mundo", "Brother", una trilogía, "La bahía humeante" y "La colina del Telégrafo" son algunas de sus novelas destacadas. Es el director literario de la colección de novela negra La Orilla Negra y Sed de Mal, , comisario del festival Black Mountain Bossòst y presidente de la asociación cultural Lee o Muere . Vive a caballo entre Barcelona y el Valle de Arán.
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