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La publicidad y el sentido común

Por Juliano Oscar Ortiz , 17 enero, 2014

Dicen aquellos que gustan jugar con las palabras que el sentido común es el menos común de los sentidos, fortaleciendo la idea de que el ser humano es poco propenso a confiar en la experiencia, la sabiduría y, lógicamente, su sentido común.

En el diccionario se puede leer que el sentido común es el conocimiento que se adquiere por medio de la experiencia y a través de los sentidos, de una manera espontánea, dispersa, a crítica y convencional . Trout y Rivkin, afirman en tanto: “El sentido común es la facultad que posee la mayoría de las personas, para juzgar razonablemente las cosas”. Y acá vale la pregunta; ¿estamos habituados a usar ese “sentido” correctamente? Creo que una gran mayoría avalaría la teoría de que es frecuente observar que somos personas a las que nos cuesta utilizar en forma eficaz ese sentido.

sentido común

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Hace exactamente un año, en el diario El día.es el presidente de Canarias Paulino Rivero reclamaba al Gobierno de Mariano Rajoy “sentido común” para poder potenciar la marca de la región ya que su comunidad “no puede estar bajo un solo paraguas” debido a su “singularidad”,”tiene unas condiciones que no tiene nada que ver con otros destinos del país”,”nosotros vivimos donde vivimos, hay que utilizar el sentido común”, aseveraba el líder canario. No era otra cosa que apuntar a la fuerza dinámica del turismo en la región. Canarias = turismo = sentido común.

Cuenta la historia que Tales de Mileto, el gran filósofo y matemático griego, absorto en el estudio de los astros, cayó de repente en un pozo. La mujer que oficiaba como su servidora, al ver esto le dijo: “¿cómo se imagina Señor que puede conocer lo que hay en el cielo si es incapaz de ver lo que hay en sus pies?”. Más allá de lo irónico y humorístico de su acotación, no podemos dejar de notar que es puro sentido común.

De Voltaire extraemos este pensamiento: “Algunas veces se encuentra en las expresiones vulgares una imagen de lo que pasa en el fondo del corazón de todos los hombres. Sensus communis significaba para los romanos, además de sentido común, humildad, sensibilidad. Como nosotros no valemos tanto como los romanos, esa palabra no significa para nosotros más que la mitad de lo que significaba para ellos. Solo, significa el buen sentido; razón tosca, razón sin pulir, primera noción de las cosas ordinarias, estado intermedio entre la estupidez y el ingenio. Decir que un hombre no tiene sentido común, es decir una injuria muy grosera; pero decir que tiene sentido común, también es una injuria, porque es significar que no es completamente estúpido, pero que carece de inteligencia: ¿De dónde trae su etimología la frase «sentido común» si no la trae de los sentidos? Cuando los hombres inventaron esa palabra, estaban convencidos de que todo penetraba en el alma por medio de los sentidos; a no ser así, ¿hubieran empleado la palabra «sentidos» para designar la razón común?”

En Argentina, el gobierno se precipita a su peor imagen con sus políticas económicas y sociales alejando la inversión y ahuyentando a empresarios. Mala gestión, ocultamiento de la verdad, corrupción, leyes ajustadas para los amigos del poder. Cero riesgo = nula publicidad = sentido común.

Los profesionales del marketing y la publicidad, tanto en España, en Argentina y en otros países, habituados a las grandes crisis y a la falta de dinero, deben usar su sentido común para no caer en falsas expectativas y en el uso de los manuales de éxito garantizado, para no pensar que la creatividad es un peligro o un riesgo, dejar de lado de una vez por todas la creencia de que la comunicación es unidireccional, que el público solo observa y no quiere participar. El público exige y elige.

Las redes sociales e internet nos reclaman una comunicación sin engaños, basada en la empatía y el deseo de los consumidores, con el objetivo claro de satisfacer sus necesidades.

JULIANO ORTIZ          

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